{"id":1075,"date":"2021-07-17T23:07:50","date_gmt":"2021-07-17T23:07:50","guid":{"rendered":"https:\/\/anthropological.cloud\/wau\/wcaa\/?post_type=propios-terminos&#038;p=1075"},"modified":"2021-11-11T08:00:19","modified_gmt":"2021-11-11T08:00:19","slug":"olivera","status":"publish","type":"propios-terminos","link":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/propios-terminos\/olivera\/","title":{"rendered":"Las ind\u00edgenas de Chiapas y la construcci\u00f3n de nuestros feminismos"},"content":{"rendered":"<p>Mercedes Olivera B. Antrop\u00f3loga.<br \/>\nCentro de Derechos de la Mujer de Chiapas y<br \/>\nCentro de Estudios Supriores de M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Aunque por un tiempo, all\u00e1 por los 60sy 70s en la capital de M\u00e9xico, las feministas pens\u00e1bamos que solo hab\u00eda un feminismo -llamado hegem\u00f3nico despu\u00e9s- pronto nos dimos cuenta que no es as\u00ed, ni ha sido as\u00ed nunca, porque las subordinaciones, discriminaciones y exclusiones que vivimos las mujeres de todo el mundo son parte de las diferentes culturas y contextos hist\u00f3ricos en donde vivimos y, en consecuencia las acciones, movimientos y pol\u00edticas que nuestras luchas han ido construyendo para transformarlas y eliminarlas son diferentes en sus formas y contenidos a pesar de que obedecen al mismo tipo de desigualdades hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>En este breve art\u00edculo me propongo hablar de algunos principios te\u00f3ricos y epistemol\u00f3gicos presentes en la genealog\u00eda de los feminismos que han anidado en Chiapas y se han retroalimentado con los graves problemas de marginalidad y pobreza extrema que viven las mujeres ind\u00edgenas. Aclaro que lo hago desde mi experiencia y posicionamiento feminista radical de izquierda, desde mi formaci\u00f3n antropol\u00f3gica y desde mis preocupaciones personales y sociales en contra de todas las desigualdades que el sistema patriarcal capitalista ha resignificado de situaciones anteriores y las formas de dominaci\u00f3n que ha ido construyendo el sistema desde su etapa liberal, hasta sus expresiones neoliberales y neo-extractivistas en la actualidad. Esto significa que, aunque mi experiencia es larga, mi visi\u00f3n, sin duda, es parcial por lo que invito a mis colegas a confrontarla y complementarla desde sus propias visiones y experiencias para tener una idea m\u00e1s cercana a la realidad.<\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os 70s, que la ONU declar\u00f3 D\u00e9cada de la Mujer, iniciamos en la Ciudad de M\u00e9xico nuestras nuevas luchas feministas organizando grupos de autoayuda para las mujeres de los sectores medios y realizando algunas reflexiones te\u00f3ricas. Me toc\u00f3 escribir en la UNAM el primer art\u00edculo feminista de M\u00e9xico en el que planteo que la categor\u00eda \u201copresi\u00f3n de las mujeres\u201d junto a la de clase nos ayudar\u00eda a entender las caracter\u00edsticas de la subordinaci\u00f3n que padecemos las mujeres (Olivera, 1976). No me detendr\u00e9 a reflexionar sobre la oposici\u00f3n que caus\u00f3 en el Instituto de Investigaciones Antropol\u00f3gicas, en donde yo trabajaba, el mencionado art\u00edculo y otro que escrib\u00ed sobre las mujeres acasilladas en las fincas de Chiapas, pues muy pronto, a principios de los 80s los estudios de g\u00e9nero se legitimaron en la academia cuando, provenientes de Estados Unidos y Europa nos llegaron los aires del Nuevo Feminismo con las discusiones entre las feministas de la igualdad y la diferencia, que a pesar de habernos dividido local e internacionalmente, legitimaron el concepto \u201cg\u00e9nero\u201d que se universaliz\u00f3 abriendo brechas al reconocimiento acad\u00e9mico de los estudios feministas en todo el mundo (Cfr. Gomaris 1992 y Amor\u00f3s, 1985; De Barbieri, 1993).<\/p>\n<p>El g\u00e9nero utilizado como concepto, como categor\u00eda de an\u00e1lisis y como categor\u00eda pol\u00edtica permiti\u00f3 recoger las variadas interrelaciones entre lo biol\u00f3gico y lo cultural en la construcci\u00f3n de las sexualidades; epistemol\u00f3gicamente reconoci\u00f3 la unidad entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica transformadora de los feminismos; as\u00ed mismo su amplitud conceptual permiti\u00f3 reconocer las diversidades y diferencias sexuales a trav\u00e9s de las reflexiones te\u00f3ricas y las reivindicaciones pol\u00edticas al respecto.<\/p>\n<p>Mi experiencia como antrop\u00f3loga feminista se desarroll\u00f3 entre las mujeres ind\u00edgenas, sobre todo de Oaxaca, el Valle Poblano Tlaxcalteco y Chiapas y, despu\u00e9s con las desplazadas por las guerras de Centroam\u00e9rica y Chiapas. Mi feminismo se construy\u00f3 dentro de la corriente de la igualdad y nunca se opuso al feminismo de la diferencia, pues siguiendo los planteamientos de Julieta Kirwood (1982) nuestras luchas han reivindicado la igualdad de poderes, posiciones, derechos y acceso a los recursos en igualdad a los hombres. La visi\u00f3n hist\u00f3rica y antropol\u00f3gica del feminismo, pero sobre todo la experiencia en las comunidades ind\u00edgenas nos permitieron a mis alumnas de la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia y a m\u00ed, reconocer las diferencias culturales y la diversidad sexual como parte importante de la realidad social, cuya problem\u00e1tica no se ubica principalmente en las diferencias de sexo, edad, etnia, clase, raza, nacionalidad, etc. sino en las profundas desigualdades de donde hist\u00f3ricamente han surgido esas diferencias y\/ o se han justificado con ellas. Mis aprendizajes en el campo explican tambi\u00e9n, mi aceptaci\u00f3n de lo que Marcela Lagarde (1993) llam\u00f3 la triple opresi\u00f3n de g\u00e9nero en las mujeres ind\u00edgenas y que ahora, quiz\u00e1 de forma m\u00e1s acertada se califica como \u201cintersecci\u00f3n\u201d de m\u00faltiples categor\u00edas: g\u00e9nero, clase, raza, edad y cultura para entender las opresiones y acompa\u00f1ar las luchas de las mujeres ind\u00edgenas y campesinas (Cfr. Lugones, 2008).<\/p>\n<p>En el Istmo de Oaxaca all\u00e1 por los a\u00f1os 54-55 durante mis primeras pr\u00e1cticas de Antropolog\u00eda, tom\u00e9 conciencia de las desigualdades existentes entre hombres y mujeres ind\u00edgenas, ellas participantes activas en el mercadeo de sus productos y de los que produc\u00edan los hombres, eran el eje de la econom\u00eda campesina del Istmo en esos tiempos en que su articulaci\u00f3n al mercado nacional e internacional era a\u00fan d\u00e9bil. Esto, aunque las colocaba en una situaci\u00f3n de poder dentro de la familia y de la comunidad, no evitaba que se subordinaran a los designios masculinos y mantuvieran en la casa y el barrio a los hombres meci\u00e9ndose como reyes en el trono de sus hamacas, mientras ellas trabajaban duramente. El tener, cuidar y mantener a su pareja masculina, era una de las preocupaciones y motivos femeninos m\u00e1s importantes de las j\u00f3venes solteras y casadas; vivir para ellos, ser hermosas, lucir cotidianamente sus huipiles y en las fiestas sus lujosos trajes con bordados de oro y hermosos resplandores de encaje, cocinar siempre las mejores comidas, etc. se hac\u00eda en funci\u00f3n de que los se\u00f1ores se sintieran orgullosos de \u201csu mujer\u201d esposa o amante, para eso las juchitecas y tehuanas trabajaban much\u00edsimo dentro y fuera de la casa. Descubr\u00ed que muchas de las dificultades entre las j\u00f3venes de Juchit\u00e1n, tanto en el centro como en los barrios, se deb\u00edan a la competencia por \u201cconquistar\u201d a un joven. La fama de \u201cbrujas\u201d que ten\u00edan las istme\u00f1as entre las mujeres de los Valles Centrales de Oaxaca se deb\u00eda, seg\u00fan las tradiciones, a que \u201csab\u00edan utilizar el\u00a0<em>toloache<\/em>\u201d que hac\u00edan beber a los hombres, fuere\u00f1os y originarios, tanto para conquistarlos, como para que no las abandonaran. Aprend\u00ed entonces que tener el control econ\u00f3mico de la familia, no siempre excluye de la subordinaci\u00f3n de g\u00e9nero a las mujeres.<\/p>\n<p>Otro sorprendente aprendizaje, que ahora identificamos como elemento de la descolonidad (Lugones, 2008), fue el reconocer la genealog\u00eda y la fuerza de la tradici\u00f3n cultural \u00e9tnica en las subordinaciones de las mujeres. En Tlaxcalancingo, San Andr\u00e9s Cholula y sobre todo en San Francisco Coapa, comunidades nahuas de Puebla, encontr\u00e9 a mediados de los 60s del siglo pasado, la articulaci\u00f3n de normas prehisp\u00e1nicas con mandatos del cristianismo colonial vividos como mandatos culturales de la exclusi\u00f3n de las mujeres del poder institucional y en las subordinaciones culturales asumidas por los linajes y bajo la vigilancia de los tiachcas (jefes de linaje)que integran el altepetl (pueblo) para que se cumplan siempre con todos sus detalles. As\u00ed los mandatos r\u00edgidos de la tradici\u00f3n secular funcionan, mejor dicho funcionaban entonces, como normas esclerotizadas en la cultura cholulteca campesina marginal y patriarcal. Impresionante en este sentido era la ceremonia matrimonial tradicional en la que, despu\u00e9s de o\u00edr los discursos en n\u00e1huatl que el Tlatoani (jefe del altepetl) y las autoridades religiosas repet\u00edan desde la \u00e9poca prehisp\u00e1nica, la novia llorando y arrastr\u00e1ndose a los pies de padres y padrinos tiene cristianamente que pedir perd\u00f3n por haber tenido hijos antes del casamiento, situaci\u00f3n parad\u00f3jica ya que el matrimonio a prueba de origen prehisp\u00e1nico, es la costumbre que se mezcla con el imaginario cristiano de la culpa de no llegar virgen al matrimonio; si la mujer no demuestra que puede ser madre, el matrimonio no se realiza y si no pide perd\u00f3n a sus familiares y a las autoridades del pueblo, el matrimonio se anula. La cultura \u00e9tnica comunitaria no es igualitaria, es nicho de subordinaciones de g\u00e9nero, muy otras, como dir\u00edan las zapatistas, acumuladas a trav\u00e9s de la historia y ahora subsumidas y profundizadas con la diferenciaci\u00f3n social interna originada por la expansi\u00f3n del mercado capitalista patriarcal desestructurando poco a poco las comunidades.<\/p>\n<p>Los aprendizajes sobre la diversidad y multiplicidad de las subordinaciones ind\u00edgenas que he tenido a trav\u00e9s del trabajo directo en las comunidades son muchas e impresionantes; sin embargo, tambi\u00e9n he tenido aprendizajes valios\u00edsimos en la fuerza de las rebeld\u00edas de las mujeres ind\u00edgenas y campesinas en contra de las desigualdades y subordinaciones. Mi experiencia en Centroam\u00e9rica con las desplazadas por la guerra fue una lecci\u00f3n constante de rebeld\u00eda ante la dominaci\u00f3n masculina, brutalmente presente en el poder de los ej\u00e9rcitos, pero tambi\u00e9n en las organizaciones revolucionarias en donde muchos abusos se justificaban con \u201cmedidas de seguridad y disciplina revolucionaria\u201d (Vazquez, Ib\u00e1\u00f1ez y Murguialday, 1996). Ejemplo de esas rebeld\u00edas fue lo vivido por las mujeres de CONAVIGUA (Coordinadora Nacional de Viudas) en Guatemala integrada por ind\u00edgenas sobrevivientes de las masacres en sus comunidades, que presas en los cuarteles fueron obligadas militarmente a dar servicio dom\u00e9stico y sexual al ej\u00e9rcito. Con una valent\u00eda \u00fanica, las que lograron escapar de esa tortura -como Rosalinda Tuyuc, fundadora de la organizaci\u00f3n- rescataron de los cuarteles a otras, sanearon sus cuerpos colectivamente y despu\u00e9s fortalecieron orgullosamente su lucha revolucionaria reiniciando el trabajo comunitario en sus regiones.<\/p>\n<p>En el Salvador la comandanta Morena del Frente Farabundo Mart\u00ed para la Liberaci\u00f3n Nacional (FMLN) encabez\u00f3 la salida de mujeres que padecieron duramente el funcionamiento militar y por lo tanto patriarcal, autoritario, excluyente, vertical y subordinador de esa organizaci\u00f3n pol\u00edtica-revolucionaria. Desde su posici\u00f3n cr\u00edtica las disidentes se organizaron en forma aut\u00f3noma para realizar un fecundo trabajo feminista con la sociedad civil. Con esta experiencia y otras semejantes en Guatemala y otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, supimos claramente que las organizaciones revolucionarias y los partidos de izquierda no est\u00e1n excluidos de la dominaci\u00f3n masculina sobre las mujeres y por lo tanto reprodujeron a su interior el car\u00e1cter patriarcal del sistema capitalista que dec\u00edan combatir. Esas mujeres militantes feministas nos dieron una lecci\u00f3n sobre la profundidad y car\u00e1cter que deben tener las pr\u00e1cticas revolucionarias para propiciar la construcci\u00f3n de otro mundo posible<a href=\"sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>.<\/p>\n<p>Entrada la d\u00e9cada de los 90s, las mujeres guatemaltecas que huyendo de la represi\u00f3n en su pa\u00eds se refugiaron en Chiapas -especialmente las de \u201cla Organizaci\u00f3n de Mujeres Mam\u00e1 Maqu\u00edn\u201d (MMQ)- dieron a mi feminismo, lo que puedo llamar un fuerte golpe descolonial. En efecto, sin darme cuenta en mi espacio de\u00a0<em>onegenera<\/em>\u00a0fui coloc\u00e1ndome en una posici\u00f3n de poder en relaci\u00f3n a las ind\u00edgenas con las que trabajaba. Como fundadora de CIAM (Centro de Investigaci\u00f3n y Acci\u00f3n para las Mujeres Centroamericanas) y con financiamiento de ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados) organic\u00e9 un equipo para trabajar en Comit\u00e1n con las refugiadas guatemaltecas. Nuestro posicionamiento feminista antisist\u00e9mico contrast\u00f3 con el que se fue desarrollando en el ACNUR y otras instancias multilaterales cuyo enfoque de g\u00e9nero es \u201cintegrar a las mujeres a las corrientes del desarrollo\u201d es decir a la din\u00e1mica del mercado neoliberal. Pero a pesar de esta diferencia debo advertir que nunca tuvimos restricciones en el trabajo con las mujeres refugiadas, nuestro enfoque feminista cr\u00edtico articul\u00f3 el conocimiento del derecho internacional al refugio y al retorno, con las reivindicaciones y pr\u00e1cticas pol\u00edticas de las refugiadas para exigir al gobierno de Guatemala un retorno organizado, seguro y con tierra para las mujeres en los nuevos asentamientos.<\/p>\n<p>El trabajo conjunto de Mam\u00e1 Maqu\u00edn y CIAM, logr\u00f3 que m\u00e1s de 20 mil mujeres se organizaran y participaran activamente para exigir sus reivindicaciones; adem\u00e1s de los talleres de g\u00e9nero, derechos, alfabetizaci\u00f3n y de apoyo a las cooperativas de producci\u00f3n, hicimos un diagn\u00f3stico participativo (MMQ\/CIAM, 1994) y, atendiendo a su solicitud, organizamos una capacitaci\u00f3n especial de g\u00e9nero para las coordinadoras regionales y generales quienes, por haber sido en su pa\u00eds integrantes de organizaciones campesinas y bases de las organizaciones pol\u00edtico militares de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), asumieron la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica feministas tan s\u00f3lidamente que han permitido que la vida de \u201cMam\u00e1 Maqu\u00edn\u201d se prolongue hasta la actualidad y se profundice su accionar feminista en territorio guatemalteco (MMQ 2014).<\/p>\n<p>En los a\u00f1os de su estancia en M\u00e9xico, su fortaleza pol\u00edtica y su autodeterminaci\u00f3n como mujeres les permiti\u00f3 que el financiamiento que ACNUR daba a CIAM para trabajar, se los diera directamente a ellas. La lecci\u00f3n en referencia consisti\u00f3 en que las coordinadoras de Mam\u00e1 Maqu\u00edn, contrataron a CIAM para continuar el trabajo: s\u00f3lo que como nos dijo sonriendo Mar\u00eda Guadalupe, su m\u00e1s destacada dirigenta: \u201cAhora las ind\u00edgenas son las patronas y las mestizas sus servidoras\u201d. La lecci\u00f3n permiti\u00f3 a mi feminismo descubrir el racismo y las relaciones de poder que inconsciente o conscientemente establecemos las feministas mestizas al proyectar nuestro pensamiento colonizado de superioridad conquistadora, racista y dominante en nuestra relaci\u00f3n con las ind\u00edgenas. Muchos a\u00f1os de ser feminista llevaba yo sin hacer este cuestionamiento decolonial. A partir de entonces he podido asimilar muchos de los aprendizajes que nos han dado las mujeres ind\u00edgenas, puedo citar a las integrantes de Kaq\u2019la que para decolonizar sus profundas subordinaciones ind\u00edgenas hicieron un tratamiento colectivo de varios a\u00f1os, tambi\u00e9n puedo citar las lecciones que nos han dado las hermanas Tzul de feminismo comunitario y las cr\u00edticas al feminismo los aportes decoloniales te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos de muchas ind\u00edgenas a los feminismos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Puedo asegurar que el intercambio de experiencias entre ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas, as\u00ed como las reflexiones te\u00f3ricas que han provocado nos han fortalecido y han hecho de nuestros feminismos instrumentos de lucha contra las desigualdades intersectadas de g\u00e9nero, clase y etnia desde posiciones descoloniales. (Monz\u00f3n, 2004; Cumes, 2007)<\/p>\n<p>En Chiapas, nuestro trabajo desde el Centro de Derechos de las Mujeres, ha recibido influencias importantes del feminismo popular que se desarroll\u00f3 en las grandes ciudades del centro del pa\u00eds y tambi\u00e9n de los feminismos que surgieron en algunos partidos de izquierda como el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Una importante influencia recibimos de los feminismos materialistas de izquierda a trav\u00e9s de compa\u00f1eras provenientes de Espa\u00f1a (Itz\u00edar Lozano, Clara Murguialday, Pilar Jaime, Mari Carmen Mart\u00ednez), de Francia (Jules Falquet) y de Estados Unidos (Cristian Eber) que desde mediados de los 80 hasta la actualidad han impulsado el trabajo contra la violencia, el ejercicio de los derechos humanos, la salud sexual y reproductiva, etc. Quiero reconocer con esto que los feminismos en Chiapas son construcciones colectivas con \u00e9nfasis en diferentes \u00e1reas y\/o enfoques, con la fortuna de que los liderazgos est\u00e1n sometidos a los funcionamientos y trabajo colectivo, recuperando el sentido de comunalidad que caracteriza la cultura ind\u00edgena.<\/p>\n<p>En Chiapas nuestros feminismos han tomado caracter\u00edsticas especiales porque los problemas hist\u00f3ricos de pobreza y marginaci\u00f3n de las mujeres ind\u00edgenas, agravados con la profunda polarizaci\u00f3n social ocasionada por las crisis del capital, han puesto en el centro de sus reivindicaciones el problema de la sobrevivencia de ellas y sus familias. Los ingresos diarios que tienen las ind\u00edgenas chiapanecas para mantener a su familia, en promedio suman entre la tercera y la sexta parte de un d\u00f3lar por persona (Olivera et al: 2014). La precariedad e inseguridad que se vive en este estado, se expresan en la desestructuraci\u00f3n de la vida campesina, la migraci\u00f3n de los hombres y la sobrecarga del trabajo y tensiones de las mujeres, que ahora cumplen cotidianamente funciones de productoras y reproductoras. En esa situaci\u00f3n la violencia sexual, el racismo y la discriminaci\u00f3n hacia las ind\u00edgenas han aumentado en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Con el agravante de que los programas asistencialistas y contrainsurgentes del gobierno, que supuestamente las ayudan a salir de la pobreza, han generado en muchas una dependencia contraria a su autodeterminaci\u00f3n. En consecuencia con esa compleja situaci\u00f3n de las mujeres hemos desarrollado un feminismo popular de izquierda, que aborda los problemas de g\u00e9nero desde una posici\u00f3n antisist\u00e9mica uniendo en la pr\u00e1ctica el an\u00e1lisis de los problemas inmediatos con sus causas estructurales, reivindicando el derecho de las ind\u00edgenas a una vida digna, a recuperar su palabra, al derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.<\/p>\n<p>Una experiencia que reconocemos por su continuidad y su influencia como integrante del movimiento social cristiano, es el de la Coordinadora Diocesana de Mujeres (CODIMUJ) que con sus fluctuantes diez mil integrantes hace un trabajo desde la cotidianidad para que las mujeres recuperen con su palabra el derecho a participar en los espacios p\u00fablicos con iguales derechos a los hombres, incluyendo las propias instituciones cat\u00f3licas. Recientemente la influencia de los grupos l\u00e9sbicos y gays ha sido importante, pero particularmente desde el 2003 estamos aprendiendo de las mujeres zapatistas, quienes sin reconocerse feministas han logrado avanzar en la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres y en la transformaci\u00f3n de las relaciones de g\u00e9nero al interior de la familia, mucho m\u00e1s r\u00e1pido que las que llevamos el doble o triple de tiempo trabajando con mujeres, debido a que el proyecto pol\u00edtico de sus autonom\u00edas ind\u00edgenas en sus municipios, regiones y Caracoles ha exigido su participaci\u00f3n en la din\u00e1mica de mandar obedeciendo.<\/p>\n<p>Quiero apuntar finalmente que el feminismo popular de izquierda que practicamos en el Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, nos ha permitido extender nuestro trabajo de prevenci\u00f3n de la violencia a 15 colectivos de mujeres ind\u00edgenas tseltales y tsotsiles que desde su condici\u00f3n de marginalidad promueven la defensa y el ejercicio de los derechos de las mujeres en sus comunidades y, con clara consciencia anti extractivista, son impulsoras del Movimiento en Defensa de la Tierra y el Territorio y el Derecho de las mujeres a decidir. As\u00ed mismo, con su participaci\u00f3n en la Campa\u00f1a Contra la Violencia a las Mujeres en Chiapas, sumando sus esfuerzos a los de otros grupos, hemos logrado que el Estado mexicano declare la Alerta contra la Violencia de G\u00e9nero en Chiapas. Es decir que su accionar silencioso, pero firme, va logrando proyectar sus exigencias a los espacios nacional e internacional con la esperanza de que en el\u00a0<em>Otro Mundo<\/em>\u00a0que vamos construyendo con los peque\u00f1os avances de nuestras luchas feministas, no haya necesidad de luchar contra las desigualdades de g\u00e9nero, clase y etnia. El trabajo de la Codimuj y el que practicamos en Centro de Derechos con las mujeres ind\u00edgenas y campesinas tienen el orgullo de compartir planteamientos, esperanzas y sue\u00f1os con las mujeres zapatistas, aunque no se reconozcan como feministas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda Citada<\/p>\n<p>AMOR\u00d3S, Celia (1985),\u00a0<em>Hacia una cr\u00edtica de la raz\u00f3n patriarcal<\/em>, Barcelona: Anthropos.<\/p>\n<p>CUMES, Aura ( 2008) \u201cLas Mujeres son m\u00e1s Indias. G\u00e9nero, Multiculturalismo y Mayanizaci\u00f3n\u201d, En Santiago Bastos y Aura Cumes,\u00a0<em>Mayanizaci\u00f3n y Vida Cotidiana: el discurso multicultural en la Sociedad Guatemalteca<\/em>. Guatemala: FLACSO, CIRMA- CHOLSAMAJ<\/p>\n<p>DE BARBIERI, Teresita (1993), \u201cSobre la categor\u00eda de g\u00e9nero: una introducci\u00f3n te\u00f3rico-metodol\u00f3gica\u201d, En:\u00a0<em>Debates en Sociolog\u00eda<\/em>\u00a018, p. 145-169.<\/p>\n<p>Gom\u00e1riz, Enrique (1992), \u201cLos estudios de g\u00e9nero y su fuentes epistemol\u00f3gicas: periodizaci\u00f3n y perspectivas\u201d, en\u00a0<em>Fin de siglo, g\u00e9nero y cambio civilizatorio<\/em>. Santiago: Revista Isis Internacional. N\u00b0 17. Pp.83-110<\/p>\n<p>KIRKWOOD, Julieta (1982),\u2018\u201cFeminsmo y Participaci\u00f3n Pol\u00edtica en Chile\u201d,\u00a0<em>Documento de Trabajo<\/em>\u00a0No 159, Santiago: FLACSO.<\/p>\n<p>LAGARDE, Marcela (1993),\u00a0<em>Los Cautiverios de las Mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas<\/em>, M\u00e9xico: Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Coordinaci\u00f3n General de Estudios de Posgrado, Facultad de Filosof\u00eda y Letras, Segunda Edici\u00f3n, Colecci\u00f3n Posgrado.<\/p>\n<p>LUGONES, Mar\u00eda (2008), \u201cColonidad y G\u00e9nero\u201d, En\u00a0<em>Tabula Rasa<\/em>, Bogot\u00e1, Colombia No. 9, julio-diciembre 2008, pp. 73-121.<\/p>\n<p>MAMA MAQUIN\/CIAM (1994),\u00a0<em>De Refugiadas a Retornadas. Organizaci\u00f3n de mujeres guatemaltecas refugiadas<\/em>, Comit\u00e1n de Dom\u00ednguez: Mam\u00e1 Maqu\u00edn\/Centro de Investigaci\u00f3n y Acci\u00f3n para la Mujer CIAM.<\/p>\n<p>MONZ\u00d3N, Ana Silvia (2004),\u00a0<em>Entre Mujeres: la identidad \u00e9tnica, factor de tensi\u00f3n en el movimiento de mujeres de Guatemala 1990-2000<\/em>, Tesis de Maestr\u00eda en Ciencias Sociales, Guatemala: FLACSO.<\/p>\n<p>OLIVERA, Mercedes 1976. \u201cConsideraciones sobre la opresi\u00f3n femenina como categor\u00eda para el an\u00e1lisis socioecon\u00f3mico\u201d, En\u00a0<em>Anales de Antropolog\u00eda,\u00a0<\/em>Vol XIII N\u00b0. 1, 1976, M\u00e9xico: Instituto de Investigaciones Antropol\u00f3gicas, UNAM.<\/p>\n<p>Olivera Mercedes, Flormarina Berm\u00fadez y Mauricio Arellano (2014)\u00a0<em>Subordinaciones Estructurales de G\u00e9nero. Las mujeres marginales de Chiapas, frente a la crisis.\u00a0<\/em>M\u00e9xico.Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, AC., Centro de Estudios Superiores de M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica y Juan Pablos Editor.<\/p>\n<p>V\u00e1zquez, Norma, Cristina Ib\u00e1\u00f1ez y Clara Murguialday (1996),\u00a0<em>Mujeres-monta\u00f1a: Vivencias de guerrilleras y colaboradoras del FMLN<\/em>, Madrid: Horas y Horas.<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p><a href=\"sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>\u0002 Entrevista a Morena Herrera &#8220;Ninguna causa es tan importante como para postergar los derechos y demandas de las mujeres&#8221;, Disponible en www.pensamientocritico.org. Consultado el 25\/01\/2017.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mercedes Olivera B. Antrop\u00f3loga. Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas y Centro de Estudios Supriores de M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica. Aunque por un tiempo, all\u00e1 por los 60sy 70s en la capital de M\u00e9xico, las feministas pens\u00e1bamos que solo hab\u00eda un feminismo -llamado hegem\u00f3nico despu\u00e9s- pronto nos dimos cuenta que no es as\u00ed, ni [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"edited-by":[35],"class_list":["post-1075","propios-terminos","type-propios-terminos","status-publish","hentry","edited-by-lia-ferrero-colegio-de-graduados-en-antropologia-de-la-republica-argentina-cga"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/propios-terminos\/1075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/propios-terminos"}],"about":[{"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/propios-terminos"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1075"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"edited-by","embeddable":true,"href":"https:\/\/waunet.org\/wcaa\/wp-json\/wp\/v2\/edited-by?post=1075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}